Por: Alejandro Céspedes
Simple Solutions
Estoy en la cocina preparándome un batido de proteína cuando llega mi hijo del colegio con una caja más grande que él, llena de los útiles que sobraron del colegio.
La abro sobre la mesa del comedor y empiezo a sacar lápices sin estrenar, una cartulina que parece recién comprada, y tres cuadernos sin una sola raya escrita. Ni una.
Lo peor es que, viendo la lista de útiles del siguiente año para ver qué se puede aprovechar de lo que sobró, preveo que en doce meses la situación será la misma, porque es exactamente lo mismo que le sucede a las empresas con sus inventarios de temporada y sus colecciones.
Colegios y empresas piden todo de una sola vez. Hacen una gran compra basada en proyecciones de lo que esperan consumir durante el año escolar o la temporada… y cruzan los dedos para que el pronóstico se cumpla.
¿El resultado? Del lado escolar, útiles que regresan sin usar. Del lado empresarial, inventario que no rota, descuentos, y outlets llenos de prendas que “iban a ser un éxito”.
Todo porque intentamos adivinar el futuro con demasiada anticipación.
Ahora, el error no es equivocarse al pronosticar, pues todos los pronósticos son imprecisos por naturaleza. El error es pensar que se puede acertar todo de una sola vez.
Una mejor estrategia en el colegio y en la empresa sería hacer compras más pequeñas y reponer según el consumo real. En vez de pedir todo al principio, podríamos comprar lo que se va a necesitar para los primeros meses, y luego ajustar.
En el caso del colegio, eso ayudaría a que no terminemos con cuadernos en blanco en su empaque original, y en el caso de las empresas, especialmente en ambientes de moda o alta estacionalidad, esto significa menos excesos, menos agotados y menos descuentos desesperados al final de la colección.
Sí, a veces el obstáculo es que los tiempos de entrega son largos. Pero incluso en estos casos hay solución: posicionar amortiguadores de inventario estratégicamente en la cadena, de manera que se pueda reponer sin esperar meses.
Esto se puede hacer con materias primas, con producto en proceso, o incluso dejando una parte del inventario centralizado y solo enviando lo que realmente se está vendiendo a las tiendas.
Eso y no adivinar el futuro es lo que permite implementar un modelo de reposición por consumo.
Así que, si eres padre o gerente de planeación, recuerda esto: no necesitas comprarlo todo desde el principio. Necesitas encontrar la manera de reponer con más frecuencia con base en el consumo.
Y si quieres ver cómo hacerlo en detalle, te invito a que veas nuestro webinar: “Reposición por Consumo en Ambientes de Ciclos de Vida Cortos y de Alta Estacionalidad”.
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