Por: Alejandro Céspedes
Simple Solutions
La pelota de tenis viene hacia mi revés. Ajusto el grip, subo el codo, extiendo el brazo, giro el torso, llevo la raqueta hacia atrás, acomodo los pies…
Todo al mismo tiempo.
Estoy tratando de emular el revés de Roger Federer, catalogado como uno de los mejores de todos los tiempos, y sin duda, el más elegante.
He visto videos en cámara lenta. He leído comentarios en foros y me he grabado con el celular para comparar mi golpe con el suyo, y observar cada micro detalle.
Sin embargo, mi golpe es un desastre. Torpe. Descoordinado, Débil.
Mi profesor me lanza otra lista de ajustes:
Estás agarrando la raqueta muy fuerte. Suelta la muñeca. Estás preparando muy alto. Dobla las rodillas. No tensiones tanto los hombros…
Tomo nota mental de todo. Trato de aplicarlo, pero cada corrección desordena otra. Me esfuerzo más, pero siento que retrocedo. La excelencia toma tiempo, así que supongo que debe ser cuestión de paciencia, constancia y esfuerzo.
Días después, tomo clase con otro profesor. Me pide que haga el movimiento completo sin pelota. Me observa en silencio. Yo espero otra lista de instrucciones, pero solo me dice:
Estás poniendo el pie derecho de lado y muy atrás. Gíralo a 45 grados y ponlo un poco más al frente.
Solo eso.
Hago el ajuste y repito el movimiento varias veces. No pienso en la muñeca ni en el codo. Solo en el pie.
Y algo extraño pasa: el golpe fluye mejor. Me lanza algunas bolas y, aunque el golpe está lejos de ser perfecto, mejora de forma inmediata. Se siente más limpio. Más natural. La nueva posición del pie derecho hace que el cuerpo avance y que el punto de impacto mejore. La bola sale con más potencia sin mucho esfuerzo.
Cuando termino la clase, me siento en una banca a tomar agua y a reflexionar sobre lo que acaba de ocurrir. Llevaba meses alimentando una creencia incorrecta y hoy me doy cuenta de que estaba equivocado.
No necesito corregir todo. Necesito encontrar lo correcto para corregir.
Y eso es lo que hacemos en Simple Solutions. Todas las empresas tienen mil cosas por mejorar. Pero cuando intentan atacar todo a la vez, pasa lo mismo que me pasaba en la cancha de tenis: se descoordina el sistema y se diluye el esfuerzo.
Compras compra en volumen para reducir el costo unitario, generando problemas de flujo de caja. Ventas pide más variedad de producto para aumentar las ventas, pero le genera cuellos de botella a la planta. Cada mejora local genera un desajuste global.
Lo que hay que hacer es identificar la restricción real, ese cuello de botella que está limitando el desempeño global, para enfocar ahí toda la energía.
En Simple Solutions hacemos justo lo que hizo ese segundo profesor con mi revés: buscamos esa única cosa que, al ajustarla, mejora todo el sistema.
Es lo mismo que plantea Gary Keller en su libro The One Thing: “¿Cuál es la ÚNICA cosa que, al hacerla, hará que todo lo demás sea más fácil o innecesario?”
Al final, no se trata de hacer más cosas, sino de hacer la cosa que genera el mayor impacto. Porque un cambio pequeño si es el correcto transforma todo lo demás.



